El tiro en la escuadra y el grito de gol retumbando por todo el estadio. Había completado su mejor temporada en tercera. El ojeador de primera que lo venía siguiendo hace tiempo finalmente se atrevió a hablarle. Fue así como llegó a un club mediocre de primera de esos que nunca bajan, pero que jamás son protagonistas: Camellos FC.
De 20 historias sólo contó un par. De los años vivido hizo divisiones imposibles para llegar a unos pequeños granos que no recordaba bien, pero que sentía con fuerza. Se arrulló y crtiticó a sí mismo y esperó construir respuestas tal como se hace con los edificios, desde los cimientos.
Luego de ofrecerle la luna, el sol y sus alrededores, me dijo: "Muy linda exposición ¿pero te preguntaste en algún momento si yo quería recibir todo eso... de ti?"