14.6.11

Definiciones

Si tuviera que definirte, diría que eres la patada en lo' hocico que me pegó el karma.

31.5.11

Por la mierda!

Aún tiemblo, me cago de frío y se me apreta el pecho al tratar el tema en cuestión.

29.5.11

Apatía

O no hay nada por ver o yo no sé mirar

23.5.11

Meanwhile en el metro

Dos lesbianas gorditas mezclaban el español con el inglés y se miraban con cariño. Se querían tanto que era lindo verlas juntas.

17.5.11

Hoy

Me comí una empanada tan buena que merecía un espacio en mi blog

14.5.11

Le agradezco profundamente...

que, cada cierto tiempo, tenga la cortesía no solicitada de recordarme que no le importa nadie más que sí misma.

7.5.11

20's

Ya en sus últimos años, cuando el severo Alzhaimer que sufría le dejaba hilar algunas ideas, Riera se preguntaba si el hecho de que la Rucia siguiera apareciendo en sus sueños era una prueba de que aún le quedaba algo de tiempo para vivir con su esposa muerta o que simplemente ella se había vuelto hábil en esquivar esa goma que pasaba todos los días por su memoria. Debido a ello, cada vez que lograba engañar a las enfermeras, se comía un lápiz con el fin de que la Rucia le ayudara a reescribir lo olvidado. Con el tiempo las enfermeras se dieron cuenta de la falta de lápices, ya que en sus delirios el poeta describía su plan, explicando en detalle la razón de comer amargas lapiceras. En respuesta, las enfermeras fueron turnándose para hacer lápices de chocolate o mazapán con los cuales fingían escribir, para luego dejar "casualmente" en el velador de Riera.

1.5.11

Discurso del hombre abandonado.

Discurso del hombre abandonado
No sé latín,
no sé griego,
No tengo idea que hizo Marcopolo
ni siquiera sé si lo escribí bien.
Tampoco sé de poesía,
lo único que sé decir con verdadera emoción es: Gol!!!!!

Por eso, te digo: Vete con tu poeta!
El sabe del amor, la belleza y se expresa con gracia.
Te puede contar acerca de lo excitante que son las toallas
o como el humo del cigarro camina en el aire,
como ágil y sigiloso cazador de pulmones.
Es todo un Neruda él, habla con tacto, finura
y probablemente intente tirarse a tu sobrina pequeña.

Por lo mismo, insisto: Vete con tu filósofo!
Deslúmbrate con su sabiduría, babea como tonta
y carga su ego que pesa tanto como su currículum.
Pídele que te hable de Sartre.
Así pasarás del "Ser y la nada"
a realmente ser nada.
Dile que te hable de amor
y después de recorrer toda la teoría al respecto,
terminará en Socrates y dirá:
"Sólo sé que nada sé"
Ahí notarás que el pobre tipo
no ha sentido nada más cálido que un libro.

Finalmente, te digo: Quédate con tu gran amante!
Ojalá te enseñe "el helicóptero",
"el puente árabe" y "la mandrágora asesina"
(Pon atención en la mandrágora, nunca la hiciste bien.)
Te aseguro que a los dos meses te cambiará por una gimnasta,
más ágil, flexible y boba que tú.
Tendrás tantos cuernos como ramas tiene un árbol
Te pondrás vieja, amarga y arrugada,
y yo me reiré tanto
que no me importará si te fuiste
con uno, dos o tres hombres a la vez.

28.4.11

Premio de consuelo

Mientras tanto, yo me entretengo escribiendo sobre poetas malos y rucias desaliñadas.

26.4.11

El juego

Es simple: Esta vez yo no apuesto. Estoy chato de las apuestas arriesgadas.

Por su comprensión, gracias.

24.4.11

Querida no amiga:

Mientras me hablas de lo mágico que es tu mundo, yo sólo puedo pensar en lo increíblemente vacía que estás.

22.4.11

Por primera vez tengo...

...la sensación de haber sido tantos hombres distintos en tantos lugares diferentes (¿me estoy haciendo prematuramente viejo?)

28.3.11

Otros días

Agradezco profundamente estar soltero

12.3.11

Paralelos

Entonces pensó que en otras circunstancias habría sido un hombre de bien.

-En fin-

se dijo a sí mismo y siguió en lo suyo

8.3.11

Algunos días...

...pienso que esa era la sonrisa que quería ver todas de mis mañanas

1.3.11

Ciertos días...

mandan toda mi fe a la mierda

17.2.11

Cuando tenga un hijo/a...

...de pequeño/a le enseñaré a decir la verdad y cuando crezca le enseñaré a mentir con criterio.

14.2.11

20's

Una pequeña idea empezó a rondar la cabeza de Riera. Al principio partió como una tonntera, pero pronto se convirtió en una preocupación mayor. El poeta dejó de comer dormir para pasar sus tardes y noches frente a una pizarra con muchos símbolos matemáticos. Pronto el roñoso departamento empezó a llenarse de libros acerca de probabilidades, ecuaciones, estadística y otros similares. La Rucia, quien siempre supo lo "especial" que era Riera, había empezado a preocuparse por la cordura del hombre, ya que cada vez que le preguntaba en que trabajaba él ponía cara sepulcral y cambiaba de tema. Decidió entonces seguirlo a todos lados. En cualquier caso "todos lados" era sólo hasta la biblioteca, donde el nombre de Riera aún resuena por ser el único en leer todos los libros de matemáticas disponibles.

Luego de diez días, una Rucia ya histérica decidió comenzar a dormir en el sillón por si Riera se desmayaba o si había que evitar que saltara por la ventana. Esa noche la despertó una respiración agitada y un Riera emocionado que intentaba explicarle una complicada ecuación en un lenguaje que ella no entendía. Todo lo que logró comprender fue su frase final.

-Es improbable, pero tú si estás aquí-

10.2.11

20's

-Rucia, ¿Estás despierta?-
-No-
-¿Quieres escuchar una historia?-
-No-
-Quiero llegar a viejo contigo-
-¿Esa es tu historia?-
-Esa es-
-Eso no es una historia-

Sin dejar de darle la espalda, la Rucia sonrió y se acomodó entre los brazos de Riera. Siguieron durmiendo así hasta que entre ambos sumaron una cantidad enorme de años y arrugas.

7.2.11

20's

Tanto en las noches como en los días, un calor más propio del trópico que de estos lados del planeta inundaba la pieza de Riera. El tiempo había pasado por él y no recordaba si ya había muerto o no. Los hechos le indicaban que esta hipótesis tenía cierto grado de plausibidad, ya que aún mantenía largas conversaciones con su difunta esposa, pero especialmente porque se había vuelto famoso, algo que le suele suceder a los artistas muertos con más frecuencia que a los vivos. Por azares del destino su obra coíncidía en ciertos tópicos con la una corriente europea que era post-algo, lo que la hacía "única e interesante" para la comunidad intelectual, la cual sólo ocupa esos calificativos para algo que tiene mediana coherencia lógica y no comprende bien, pero todos dicen entender y admirar. Riera estaba en la cima, ganaba millones por no hacer nada y la prensa interpretaba como manifestaciones políticas aquellos eruptos que no retenía sólo porque tenía las mandíbulas muy viejas.